En el sistema métrico que utilizamos, la unidad de volumen está basada en el cubo. Esto parecería indicar que los comerciantes de la antigüedad podían estimar la capacidad de estas jarras redondas -usadas para transportar vino, aceite y otros líquidos- sólo de manera aproximada.

Una jarra fenicia globular de Megido (Israel), con una circunferencia máxima externa de 29,2 dedos (unidad de longitud) y el volumen de 0,53 hekat (unidad de volumen egipcia).
Pero no es así: recientes estudios realizados por investigadores de la Tel Aviv University (pertenecientes a el Institute of Archaeology y el Department of Geography and Human Environment) y basados en hallazgos arqueológicos, concluyen que estos comerciantes idearon sistemas matemáticos adecuados para determinar el volumen de cada recipiente.

