Ciencia y Ética: patología y fraude en la investigación científica | Zientzia eta etika: patologia eta iruzurra ikerketa zientifikoetan

José Manuel Barandiarán, profesor de la Facultad de Ciencia y Tecnología, analiza los aspectos éticos de la actividad cotidiana del científico | Jose Manuel Barandiaranek, Zientzia eta Teknologia Fakultateko irakasleak, zientzialarien eguneroko jardunaren alderdi etikoak aztertuko ditu

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José Manuel Barandiarán

José Manuel Barandiarán, profesor de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU, ha impartido el pasado 22 de abril la conferencia “Patología y fraude en la investigación científica”. La ponencia forma parte del ciclo de conferencias “Grandes acontecimientos en la historia de la vida y de la tierra”, organizado por los profesores Estibaliz Apellaniz y Xabier Orue-Etxebarria del Departamento de Estratigrafía y Paleontología de esta Facultad.

Cuando todavía colean las recientes polémicas sobre la clonación humana o el uso de células madre embrionarias y otras no tan recientes, pero no por ello menos intensas, sobre la bomba atómica o la energía nuclear en general y su amenaza de destrucción del planeta y de la raza humana con él, José Manual Barandiarán presenta un trabajo sobre los aspectos éticos de la actividad cotidiana del científico, en tanto que productor de Ciencia y en la repercusión que tienen estos aspectos en la calidad de la ciencia producida.

“De entre los diversos campos de la actividad humana, la Ciencia es probablemente el menos influenciado por creencias, intereses o emociones particulares de los investigadores que la desarrollan”, asegura el autor, “El proceso de admisión de resultados científicos se supone auto-corregido con mecanismos robustos que imprimen universalidad al conocimiento así adquirido”.

En efecto, las revisiones por colegas del mismo campo (peer review), exigidas para la publicación de los informes en revistas científicas, así como la libre discusión de ideas y métodos y la capacidad (o no) de reproducir los mismos resultados en otros laboratorios parecen suficientes para eliminar de la circulación conclusiones erróneas y asegurar la integridad del “corpus” científico a lo largo del tiempo.

Sin embargo, según Barandiarán, la actividad diaria de los científicos, es decir el desarrollo de la investigación está sujeto a todas las complicaciones derivadas de las pasiones y debilidades de sus protagonistas, los investigadores de carne y hueso. El pecado capital del científico sería la soberbia, que se aviene mal a la admisión de los propios errores o a la rectificación de opiniones o ideas “originales” del “genio” que cada cual cree ser.

La situación se agrava cuando la investigación pasa a ser una actividad generosamente financiada por empresas u organismos públicos que fuerzan al investigador a conseguir prioridades en los descubrimientos para mantener su estatus o sus ingresos y que exigen de una u otra forma resultados acordes a los intereses del patrocinador. La Ciencia es pues sensible a las debilidades de sus creadores, que vienen marcadas por la ideología e intereses de los científicos (salario, honores) y de sus patrocinadores (religión, política y negocios).

Por otro lado la cultura científica, al contrario que la política y los negocios, se basa en la confianza, no en la sospecha, por lo que la gente de ciencia es más proclive a dejarse engañar por trucos realmente simples cuando alguien pretende obtener un beneficio de algún científico. Además la confianza mutua entre investigadores y la reputación de científicos consagrados puede hacer que falsas ideas, experimentos y teorías entren en el sistema y queden sin descubrir por décadas.

Las malas prácticas pueden ser de muy distinta índole y casi todas llevan a ”mala ciencia” aunque con grados de engaño o de “culpabilidad” distintos. Barandiarán emplea la clasificación de desviaciones de la ciencia, utilizada por N J Turro, que distingue cuatro tipos principales. Pseudociencia: sistemas místicos o irracionales de pensamiento “vestidos” con una jerga aparentemente científica, a menudo compleja, pero nunca rigurosa. Ciencia “basura”: investigación metodológicamente chapucera llevada a cabo frecuentemente para apoyar alguna proposición extra-científica o para ganar un litigio. Ciencia patológica: investigaciones pretendidamente serias que llevan a conclusiones erróneas por autoengaño: Y, finalmente, el mentirasfraude, denunciado ya por Charles Babbage en el siglo XIX, que distinguía tres “categorías”, de menor a mayor culpabilidad: Trimming, Cooking, and Forgery (ajuste, cocinado y falsificación de datos

Como su intención es analizar los peligros de la ciencia, José Manuel Barandiarán no toca siquiera la pseudociencia, que “no es Ciencia sino superchería,” tampoco se detiene en la Ciencia basura, que puede estar sesgada por los intereses del cliente de la investigación, y se concentra en la patología y el fraude.

Así, nombres muy conocidos de científicos como Mendel, son sospechosos de malas prácticas. Los resultados experimentales de Mendel sobre la transmisión de caracteres entre generaciones de guisantes dieron nacimiento a la ciencia de la genética, pero han sido objeto de varias controversias. Análisis recientes de los resultados de la segunda generación han encontrado que la relación esperada de 3:1 para factores dominantes y recesivos se cumplía de manera demasiado perfecta para ser  razonable estadísticamente. Pocos acusarían a  Mendel de  mala práctica o de fraude científico, pues sus resultados han sido ampliamente confirmados con experimentos posteriores. Sin embargo estos resultados siguen siendo un misterio y son mencionados a menudo como un ejemplo de sesgo de confirmación. Se ha sugerido que en este proceso pudiera haber censurado los resultados que no se ajustaban a lo esperado.

Entre los casos de ciencia patológica se encuentran los de de Percival Lowell y los “canales” marcianos, a los que dedicó la mayor parte de su actividad en el observatorio privado de Flagstaff (Arizona), o el de René Blondlot, un reputado investigador, uno de los 8 físicos miembros de la Académie de France y profesor de la Universidad de Nancy.

Blondlot siempre observó los rayos N (N por Nancy) en condiciones de visión muy débil y por tanto bastante subjetivas. En sus primeras observaciones pensó que los tubos de rayos X también producían rayos N y usaba una pequeña chispa cuya intensidad variaba ligeramente con ellos. Luego encontró muchas otras fuentes de  rayos N, incluidos sólidos en compresión, como bastones, y nuevos detectores fosforescentes, todos los cuales emitían cantidades de luz en el límite de la percepción.

Muchos investigadores fueron incapaces de reproducir sus resultados. El científico americano R. W. Word, que también había fracasado en su laboratorio de la universidad John Hopkins, visitó Nancy en 1904. Mientras el descubridor en persona le mostraba sus experimentos, y en concreto las líneas del espectro de un haz refractado en un prisma de aluminio, Word se las arregló para retirar el prisma en la oscuridad sin que Blondlot lo advirtiese, ¡y sin que las líneas del pretendido espectro se alterasen!. El informe de Word demostró fehacientemente la falacia de los rayos N y terminó con la saga de los rayos N, pero para entonces se habían publicado cerca de 300 artículos entre 1903 y 1906 escritos por unos 120 científicos.

Los rayos Gurwitsch “descubiertos” en los años 20, son un caso similar pero que ha derivado en pseudociencia y aún pervive como tal, bajo el nombre de biofotónica. Las pretendidas radiaciones se explican con el experimento de las cebollas, Gurwitsch 1923, según el cual el meristemo apical de una raíz de cebolla, en que se encuentran muchas células en división, emite una radiación electromagnética que induce a su vez divisiones (mitosis) en otras raíces de cebolla. De aquí su denominación de “radiaciones mitogenéticas”.

No hay que decir – explica Barandiarán-  que el experimento no pudo ser reproducido con ningún grado significativo de credibilidad y el efecto fue rápidamente desechado por la comunidad científica, aunque algunos tuviéramos que estudiarlo, como uno de los factores que influyen en la división celular, en la asignatura de Biología del curso Selectivo, en la Universidad Complutense ¡en 1967-68! Los seguidores de Gurwitsch han seguido sin embargo manteniendo la realidad de tales rayos con pretensiones de ciencia “ortodoxa” y han llegado mucho más lejos. Hoy en día se puede incluso “oír” una grabación de dichas radiaciones, a la que han llamado la “armonía de los biofotones”.

Un caso reciente,  que ha sido muy aireado es el de La Fusión Fría. En 1989, Martin Fleischmann y Stanley Pons anunciaron que habían conseguido la fusión nuclear a temperatura ambiente en una célula electroquímica, es decir mediante electrólisis con un electrodo de Paladio. Muchos físicos rechazaron de plano esta pretensión pues la Física Nuclear establece claramente que las reacciones de fusión solamente pueden tener lugar a altísimas temperaturas (millones de grados) y presiones como las que reinan en el interior de las estrellas, aunque aparecieron confirmaciones experimentales de muchos laboratorios que parecían indicar lo contrario. Poco a poco estas confirmaciones se fueron diluyendo y otros laboratorios informaron de la imposibilidad de obtener los resultados de Fleischmann y Pons.

Fred Hoyle fue un destacado astrofísico que hizo grandes contribuciones en los años 40 a la teoría de la nucleosíntesis, es decir la formación de núcleos de los elementos químicos pesados a partir de Hidrógeno y Helio en las estrellas. Posteriormente desarrolló la teoría del estado estacionario, que exigía la creación continua de materia en el universo para explicar la expansión del mismo, y se opuso vivamente a la teoría del universo en expansión a partir de un acontecimiento primitivo violento. Fue él quién acuñó el término Big Bang, para ridiculizar la aparición instantánea del Universo a partir de la nada. El término es ahora ampliamente utilizado con carácter divulgativo y sin ninguna connotación peyorativa.

En los años 80, Hoyle junto a Chandra Wickramasinghe, director del Instituto de astrobiología de Cardiff (Gales), desarrolló la idea de la panspermia, originalmente propuesta por Anaxágoras (en el siglo V antes de Cristo) y retomada posteriormente por muchos autores, y especialmente por Svante Arrhenius a comienzos del siglo XX, para explicar el origen de la vida y su aparición en la tierra. Según su teoría, expuesta en los libros “Evolution from Space” y “El Universo inteligente” el desarrollo de la vida en la tierra no tiene nada que ver con la teoría de la evolución de Darwin, que califica de “superstición” e “impresentable”, sino que es el resultado de frecuentes llegadas de virus y bacterias desde el espacio exterior a través de los cometas o al cruzar la tierra nubes interestelares que los contienen. La conclusión final es que los seres vivos (y el Universo en general) son el resultado de un “diseño inteligente”. Esta línea de razonamiento ha sido vivamente criticada por la comunidad científica y se le conoce como “la falacia de Hoyle”

Casos de Fraude científico

Un caso clásico de fraude es el famoso “hombre de Piltdown”: Un cráneo humano y una mandíbula de simio fueron colocados juntos y ”descubiertos” por Hinton y Dawson en un yacimiento de fósiles de Piltdown, Inglaterra, en 1912. Esto revolucionó la antropología con la inclusión de un nuevo “homo” británico, el Eoanthropus dawsoni. ¡Los expertos tardaron 40 años en descubrir el engaño y aún hoy no se sabe quién fue el responsable del mismo!

Más cercanas tenemos las falsas pinturas prehistóricas de Zubialde, y el extraño caso de los grafitos de Iruña-Veleia, que habían levantado bastantes sospechas de “fabricación” como se han confirmado recientemente.

Un caso muy sonado a nivel mundial, es el trabajo de “clonación humana” de 2005 de Hwang Woo Suk. El éxito de este investigador coreano, de la Universidad Nacional de Seúl, al obtener 11 líneas de células madre a partir de embriones humanos clonados, fue recogido con grandes titulares por la prensa de todo el mundo, fundamentalmente por las promesas de nuevas terapias que abría.

Hwang se convirtió en héroe nacional, se le prometió un nuevo Instituto de investigación y todo parecía de ensueño. Pronto se levantaron sospechas sobre falta de ética en la adquisición de óvulos humanos para los experimentos y se abrió una investigación. En diciembre de 2005 la Universidad estableció que las 11 líneas de células madre eran un fraude y que los artículos publicados en Science en 2004 y 2005 también lo eran. En 2006 fue acusado formalmente de fraude, malversación y violación de las leyes de bioética de su país. Al parecer había desviado cerca de 3 millones de dólares de sus contratos de investigación para fines particulares y para adquirir ilegalmente óvulos para sus experimentos.

Algunos casos sin embargo resultan tan graves que terminan con implicaciones penales. En 2000, Eric Poehlman, profesor permanente de la Universidad de Vermont (USA), alteró masivamente los resultados de un estudio clínico de la evolución del colesterol en una serie de pacientes a lo largo de su vida, cuando descubrió que los datos reales contradecían su hipótesis. Procesado por un juez federal de la Corte de Burlington, Vermont, finalmente se declaró culpable de mentir en una solicitud de fondos federales y admitió haber fabricado datos falsos, relativos a obesidad, menopausia y envejecimiento,  durante más de una década. Presentó estos datos fraudulentos en congresos, los publicó en artículos científicos y los utilizó para obtener millones de dólares en contratos federales con el Instituto Nacional de la Salud, un delito castigado con hasta 5 años de prisión.

Se estima que el fraude — falsificar evidencias, omitir o distorsionar evidencias, plagio, etc. — está muy extendido. Incluso estudios más bien conservadores lo cifran en valores tan altos como en el 10% de lo que se publica.

Aparte de la manipulación o falsificación de datos, hay dos aspectos importantes y muy extendidos de mala conducta relacionados con la autoría y con los revisores de los trabajos. El aspecto más destacable referente a la autoría es que, junto al plagio y el no incluir como autores a los que se lo merecería, es tan corriente o más incluir autores que no han contribuido al trabajo. Esta práctica está en muchos casos destinada a “agradar” a los jefes de los que depende el contrato de los jóvenes investigadores, pero otras veces es una treta para poder publicar trabajos “dudosos” a base de incluir como autor a algún investigador consagrado que “avala” así el contenido del trabajo. Este era el caso de Shön y de algunos otros falsarios, aunque está claro que el autor “invitado” tiene también una grave responsabilidad.

El caso de la enseñanza secundaria es aún más grave. Sin duda el criterio de “malas prácticas” a este nivel (copiar en exámenes, plagios en trabajos para casa, etc.) es más laxo, pues tiene menos trascendencia que las del mundo de la investigación, pero están terriblemente extendidas y son sin duda el germen de las actitudes irregulares posteriores.

En conclusión, el futuro de la Ciencia está, previsiblemente, asegurado pues es necesario para el desarrollo y bienestar de la humanidad, pero su prestigio y eficacia puede depender de la correcta aplicación de las normas éticas por parte de las futuras generaciones de científicos e investigadores. Nuestro deber es prepararlas para ello. ¡No dejemos de hacerlo por pura desidia!

—oOo—

Leioa, 2009ko apirila16an. Jose Manuel Barandiaranek, UPV/EHUko Zientzia eta Teknologia Fakultateko irakasleak, honako hitzaldi hau emango du apirilaren 22an: “Patologia eta iruzurra ikerketa zientifikoetan”. Hitzaldia “Bizitzaren eta lurraren historiako gertakari handiak” zikloaren barruan antolatu da. Hitzaldi ziklo hori Fakultateko Estratigrafia eta Paleontologia saileko Estibaliz Apellaniz eta Xabier Orue-Etxebarria irakasleek antolatu dute.

Giza klonazioaren eta enbrioien zelula amak erabiltzearen inguruko polemikak oraindik ez dira bukatu; beste batzuk, zaharrak izanagatik ere, bizi-bizi daude: bonba atomikoaren eta energia nuklearrak gure planeta deuseztatuko duenaren polemikak, adibidez. Horren harian, Jose Manuel Barandiaranek zientzialarien eguneroko jardunaren alderdi etikoei eta alderdi etiko horiek zientziaren kalitatean duten eraginari buruzko lan bat aurkeztuko du, zientzia ekoizle den aldetik.

Barandiaranen iritziz, “zientzia da, beharbada, ikertzaileen sinesmen, interes eta emozioek eragin gutxien duten giza jarduera”. Izan ere, “emaitza zientifikoen onarpen prozesuan auto-zuzenketa egiten da, mekanismo sendoekin, eta era horretan jakintza unibertsala sortzen da”.

Aldizkari zientifikoetako txostenak ikertzaileen arlo bereko kideek berrikusi ondoren argitaratzen dira (peer review), ideiak eta metodoak libre eztabaidatzen dira, eta emaitza berberak beste laborategi batzuetan lortu daitezke (edo ez). Gauzak horrela, ondorio okerrak baztertu egiten dira eta corpus zientifikoaren zuzentasuna bermatzen da.

Hala ere, Barandiaranen ustez, ikertzaileen grinak eta joerek konplikazioak sortzen dituzte eta konplikazio horiek eragina dute zientzialarien eguneroko jardunean, hau da, ikerketa lanetan. Zientzialarien bekatu nagusia harrokeria da, eta harro jokatzen duenak ez du onartzen oker egin duela eta ez ditu zuzentzen bere ideia eta iritzi “jenialak”.

Egoera are larriagoa da enpresa edo erakunde publikoek finantzatutako ikerketetan, ikertzaileak behartzen baitituzte enpresek eta erakundeek estatusari edo diru-sarrerei eusteko behar dituzten aurkikuntzak egitera, hau da: ikertzaileen emaitzek bat etorri behar dute babesleen interesekin. Zientzian eragina dute, beraz, sortzaileen joerek, hau da, zientzialarien ideologiak eta interesek (soldata eta ohorea), eta baita babesleen joerek ere (erlijioa, politika eta negozioak).

Gainera, kultura zientifikoan, politikan eta negozioan ez bezala, konfiantza da oinarria, ez errezeloa. Horregatik, etekinen bat lortu nahi duen jendeak zientzialariak nahiko erraz engainatzen ditu. Gauzak horrela, ikertzaileek elkarrengan uste osoa dutenez eta zenbait zientzialarik entzute handia, gezurrezko ideia, esperimentu eta teoriak sisteman sartu daitezke eta urteetan iraun dezakete egiazko gisa.

Jardunbide desegoki oso desberdinak daude, baina ia guztiek “zientzia txarra” sortzen dute, iruzur eta “erruduntasun” maila desberdinekin bada ere. Barandiaranek zientziaren desbideratzeen sailkapena erabiltzen du, N. J. Turrorena; sailkapen horren arabera, lau zientzia mota daude. Lehenik, pseudozientzia; hor sartzen dira sistema mistiko edo irrazionalak, itxuraz zientifikoa den hizkerarekin “jantziak”; hizkera hori konplexua izaten da askotan, baina sekula ez zorrotza. Bigarrenik, “zabor” zientzia; hor daude metodologia aldetik narrasak diren ikerketak, maiz zientziaz kanpoko proposamen bat babesteko edo auziren bat irabazteko eginak. Hirugarrenik, zientzia patologikoa; hor sartzen dira ustez serioak diren baina autoengainuaren ondorioz emaitza okerrak sortzen dituzten ikerketak. Eta azkena iruzurra da. Iruzurra Charles Babbagek salatu zuen XIX. mendean eta ordurako hiru maila ere berezitu zituen, erruduntasunaren arabera: trimming, cooking eta forgery (doitzea, kozinatzea eta datuak faltsutzea).

Jose Manuel Barandiaranek, zientziaren arriskuak aztertzea helburu duenez, lehenengo biak alde batera utziko ditu. Izan ere, pseudozientzia “ez da zientzia, trikimailua baizik”, eta zabor zientzian ikerketako bezeroaren interesek eragina izan dezakete. Gauzak horrela, patologia eta iruzurra landuko ditu.

Alde horretatik, esan dezakegu, adibidez, Mendelek jardunbide desegokiak egin zituela. Mendelek ilar belaunaldien arteko karaktere transmisioaren gainean egindako esperimentuetan lortutako emaitzekin genetikaren zientzia sortu zen, baina esperimentu horiek hainbat eztabaida sortu dituzte. Duela gutxi bigarren belaunaldiko emaitzak aztertu dituzte eta ikusi dute faktore gainartzaile eta errezesiboetan espero den 3:1 erlazioa ondoegi betetzen zela estatistika aldetik zentzuzkoa izateko. Gutxik egotziko liokete Mendeli oker jardutea edo iruzur zientifikoa egitea, lortu zituen emaitzak gerora egiaztatu baitituzte, esperimentuak medio. Dena den, emaitza horiek misteriotsuak dira eta askotan egiaztatzearen aldeko isuriaren adibide gisa aipatzen dituzte. Batzuk esan dute prozesu horretan espero ez zituen emaitzak gaitzetsi egin zituela Mendelek.

Zientzia patologikoari dagokionez, adibide nagusiak dira Percival Lowell eta René Blondlot. Lehenak Arizonako Flagstaff behatoki pribatuan “kanal” martetarrak ikertzen egin zuen lan gehien. Bigarrena ikertzaile ospetsu bat da, Académie de France erakundeko zortzi fisikarietako bat eta Nancyko Unibertsitateko irakaslea.

Blondlotek ikusmen egoera oso eskasetan behatu zituen N izpiak (N Nancyko hiriari dagokio) eta, beraz, emaitza nahiko subjektiboak lortu zituen. Lehenbiziko behaketetan pentsatu zuen X izpien tutuek N izpiak ere sortzen zituztela eta N izpiekin indar desberdina zuen txinparta txiki bat baliatzen zuen. Gero N izpien iturri gehiago aurkitu zituen, konpresio solidoak barne (bastoiak, adibidez), baita detektagailu fosforeszente berriak ere; detektagailu horiek igortzen zuten argia ikusmenaren mugan zegoen.

Ikertzaile asko ez ziren gai izan haren emaitzak errepikatzeko. R. W. Word zientzialari amerikarrak, adibidez, porrot egin zuen John Hopkins Unibertsitateko laborategian, eta Nancyra bidaiatu zuen 1904an. Aurkitzaileak berak esperimentuak erakutsi zizkion eta aluminiozko prisma batean errefraktatutako sorta baten espektro lerroak ikusten ari zirela, Wordek prisma kendu zuen, ilunpetan, Blondlot konturatu gabe: espektroaren lerroak ez ziren aldatu! Wordek txosten bat egin zuen N izpien amarrua frogatzeko, baina ordurako 120 zientzialari inguruk 300 bat artikulu argitaratu zituzten N izpien gainean, 1903tik 1906ra.

Hogeigarren hamarkadan “aurkitutako” Gurwitsch izpiekin ere antzeko zerbait gertatu zen. Horiek, ordea, pseudozientziaren multzoan daude sartuta orain, biofotonika izenarekin. Ustezko erradiazioak tipulen esperimentuarekin argitu zituen Gurwitschek 1923an: tipulen sustraien meristemo apikalean zelula asko bereizten dira eta meristemoak igortzen duen erradiazio elektromagnetikoak beste sustraietan bereizketak (mitosiak) eragiten ditu. Horregatik deitzen zaie “erradiazio mitogenetiko”.

Barandiaranek dio esperimentua ezin izan zutela sinesteko moduan beste inon egin eta teoria hori laster baztertu zutela zientzialariek. Dena den, Unibertsitate Konplutentsean estudiatu egin behar izan zuten zelulen bereizketan eragina duen faktore gisa, 1967-68 ikasturtean! Gurwitschen jarraitzaileek eutsi egin diete izpi horiei, zientzia “ortodoxo” gisa, eta urrunago ere joan dira: erradiazio horien grabazio bat dago “entzungai” eta soinuari “biofotoien harmonia” izena jarri diote.

Orain dela gutxi ere gertatu da horrelakorik, fusio hotzarekin. 1989an, Martin Fleischmann eta Stanley Ponsek azaldu zuten giro tenperaturan fusio nuklearra egitea lortu zutela zelula elektrokimiko batean, hau da, paladio elektrodo batekin elektrolisia eginda. Fisikari askok baztertu egin zuten berehala asmo hori, Fisika Nuklearrak baitio, argi eta garbi, fusio erreakzioak bero askorekin (milioika gradutan) eta izarren barruan dagoen presioaren modukoarekin gertatzen direla. Laborategi askotan egindako esperimentuetan, ordea, bestelako ondorioak atera zituzten. Ondorio horiek pixkanaka lausotzen joan ziren eta beste laborategi batzuk jakinarazi zuten ezin izan zituztela Fleischmann eta Ponsen emaitzak lortu.

Fred Hoyle astrofisikari ospetsuak ekarpen handiak egin zituen, 40. hamarkadan, nukleosintesiaren teoriaren barruan; nukleosintesia izarretan gertatzen da: elementu kimiko pisuek nukleoak osatzen dituzte, hidrogenoa eta helioa oinarri. Gero, egoera geldikorraren teoria garatu zuen. Teoria horren arabera, unibertsoa heda dadin, ezinbestekoa da etengabe materia sortzea. Alde horretatik, ez zuen onartzen unibertsoa aspaldiko gertakari bortitz baten ondorioz hedatzen ari zenaren ideia. Hoylek asmatu zuen Big Bang terminoa, unibertsoa bat-batean ezerezetik sortu denaren ideia barregarri uzteko. Termino hori asko erabiltzen da gaur egun, aipatu ideia gutxiesteko asmorik gabe.

Ondoren, Hoylek, Cardiffeko (Gales) Astrobiologia Institutuko zuzendariarekin, Chandra Wickramasingherekin batera, panspermiaren ideia garatu zuen 80. hamarkadan. Ideia hori Anaxagorasek proposatu zuen (k.a. V. mendean) eta gerora autore askok baliatu dute, batik bat Svante Arrheniusek, XX. mendearen hasieran, bizitzaren jatorria azaltzeko. Hoylen ustez, lurrean bizitza ez da garatu Darwinen eboluzioaren teoriaren arabera; haren hitzetan, Darwinen teoria “sineskeria” hutsa da, “onartezina”. Aitzitik, bizitza lurrean sortu da espaziotik birusak eta bakterioak heldu direlako, kometetan edo izarrarteko lainoetan. Teoria hori Evolution from Space eta El universo inteligente liburuetan azaldu zuen. Azken ondorioa da izaki bizidunak (eta unibertsoa, oro har), “diseinu adimentsu” baten emaitza direla. Zientzialariek zorrotz kritikatu dute arrazoibide hori eta “Hoylen iruzurra” esaten diote.

Zientzia iruzurren kasuak

Iruzur kasu klasiko bat Piltdowneko gizonarena da. Hintonek eta Dawsonek giza burezur bat eta tximino baten masailezurra batera jarri eta “aurkitu” zituzten Ingalaterrako Piltdowngo herrian, 1912an. Gezurrezko aurkikuntza horrek antropologia goitik behera aldatu zuen: “homo” britainiar berri bat sartu zuten, Eoanthropus dawsoni delakoa. Adituek 40 urtera ikusi zuten iruzurra zela eta gaur egun oraindik ere ez dakite nor den erantzulea.

Berriagoak dira Zubialdeko historiaurreko margo faltsuak eta Iruña-Veleiako grafitoen kasu bitxia; grafitoak “fabrikatu” egin zituztenaren susmoa zegoen eta susmo horiek egiaztatu egin dira.

Hwang Woo Suk ikertzailearen “giza klonazio” lanak ere sona handia izan zuen mundu osoan, 2005. urtean. Seulgo Unibertsitate Nazionaleko ikertzaile korearrak zelula amen 11 lerro lortu zituen klonatutako giza enbrioiekin. Berri hori bizkor zabaldu zen mundu osoan, batez ere terapia berriak egiteko aukera ematen zuelako.

Hwang heroi nazional bihurtu zen. Ikerketa Institutu berri bat egingo zutela ere hitz eman zioten eta gertakaria zoragarria zen. Laster, ordea, giza obuluak modu ez etikoan lortu zituenaren susmoa piztu zen eta ikertzen hasi ziren. Hala, 2005eko abenduan, Unibertsitateak azaldu zuen zelula amen 11 lerroak iruzur hutsa zirela, baita Science aldizkarian 2004an eta 2005ean argitaratutako artikuluak ere. Gauzak horrela, 2006an iruzur egitea, diru publikoa bidegabe erabiltzea eta herrialdeko bioetika legeak haustea egotzi zioten. Dirudienez, ikerketa kontratuetatik 3 milioi dolar baliatu zituen asmo partikularretarako eta esperimentuetako obuluak legez kanpo lortzeko.

Kasu batzuk hain dira larriak ondorio penalak dituztela. 2000. urtean, adibidez, Vermonteko Unibertsitateko Eric Poehlman irakasle iraunkorrak gaixo batzuen kolesterolaren bizitza osoko bilakaerari buruzko ikerketa kliniko batean emaitzak goitik behera aldatu zituen, ikusi zuenean benetako datuak ez zetozela bat haren hipotesiarekin. Burlingtongo (Vermont) Gorteko epaile federal batek prozesatu egin zuen eta irakasleak azkenean onartu zuen funts federalak eskuratzeko eskari batean gezurra esan zuela eta datu faltsuak asmatu zituela gizentasunaren, menopausiaren eta zahartzearen inguruan, hamar urte baino gehiagoan. Datu faltsu horiek biltzarretan aurkeztu zituen, baita artikulu zientifikoetan argitaratu ere, eta Osasun Institutu Nazionalarekin kontratu federalak sinatuta milioika dolar lortzeko baliatu zituen; delitu horri bost urteko espetxe zigorra dagokio.

Dirudienez, iruzurra — ebidentziak faltsutzea, gordetzea, aldatzea, e.a. — oso zabaldua dago. Nahiko kontserbadoreak diren azterlanetan ere argitalpenen %10 iruzurra dela adierazten dute.

Datuak aldatzeaz eta faltsutzeaz gain, beste bi jardunbide desegoki ere oso arruntak dira eta egiletzarekin eta lanen berrikuspenarekin dute zerikusia. Egiletzari dagokionez, plagioa eta merezi duten autoreak ez jartzea bezain arrunta da lanean parte hartu ez duen jendea aipatzea. Hori ikertzaile gazteek egiten dute batzuetan, buruzagiari atsegin emateko eta, era horretan, kontratuari eusteko. Beste batzuetan, ordea, lan “zalantzagarriak” argitaratzeko trikimailu bat da: ikertzaile ospetsuren bat egile gisa jartzen dute, lanaren edukia “bermatze” aldera. Shönen eta beste gezurti batzuen kasua da hori. Egile “gonbidatuek” dena den, erantzukizun handia daukate, baita ere.

Bigarren Hezkuntzaren kasua are larriagoa da. Maila horretan, “jardunbide desegokien” irizpidea (azterketetan kopiatzea, etxeko lanetan plagiatzea, e.a.) malguagoa da, ez direlako ikerketa lanetakoak bezain garrantzitsuak, baina oso zabalduta daude eta, dudarik gabe, geroko jarrera bidegabeen haziak dira.

Zientziaren geroa ziurtatua dago, gizakien garapen eta ongizaterako beharrezkoa delako. Prestigioari eta eraginkortasunari eutsiko zaie, ordea, zientzialari eta ikerlari berriek arau etikoak behar bezala aplikatzen badituzte. Gure eginkizuna da belaunaldi berriak horretarako prestatzea. Ez dezagun gure betebeharra alde batera utzi, nagikeria hutsagatik!

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