¡Cero! –cantó el croupier

El escritor Fiódor Dostoyevski (1821-1881) falleció un 9 de febrero.

jugador

Os dejo un extracto de El jugador, con una pequeña lección de teoría de la probabilidad:

Expliqué a la abuela, lo mejor que pude, el mecanismo de las numerosas combinaciones “rojo y negro”, “par e impar”, “caballo” y para terminar, las diversas formas en que se agrupan los números. Ella escuchaba atentamente, hacía nuevas preguntas y se instruía sobre el azar. De cada sistema de posturas se podía poner en seguida ejemplos, así es que muchas cosas las pudo aprender pronto y fácilmente. La abuela estaba encantada.
¿Y qué es eso del “cero”? Mira ese croupier de pelo rizado, el principal, que acaba de gritar “cero”. ¿Por qué se ha llevado todo lo que había encima de la mesa? ¡Una cantidad tan enorme! ¿Qué significa eso?
El “cero”, abuela, queda a beneficio de la banca. Si la bola cae en el “cero” todo lo que está sobre la mesa, todo, sin distinción, pertenece a la banca. Cierto que se concede otra postura por pura fórmula, pero en caso de perder la banca no paga nada.
¡Toma! ¿Entonces si pongo al “cero” y gano no cobro nada?
No, abuela. Si usted hubiese puesto previamente al “cero” y hubiese salido, cobraría treinta y cinco veces la apuesta.
¡Cómo! ¡Treinta y cinco veces! ¿Y sale a menudo? ¿Por qué entonces esos imbéciles no juegan al “cero”?
Hay treinta y cinco probabilidades en contra, abuela.
¡Qué negocio! ¡Potapytch, Potapytch! Espera, llevo dinero encima… ¡Aquí está! sacó del bolsillo un portamonedas repleto y tomó un federico. Toma, ponlo en el “cero”.
Pero, abuela, el “cero” acaba de salir objeté. No saldrá, por lo tanto, en mucho tiempo. Usted se arriesga demasiado, espere al menos un poco insistí.
¡Ponlo y calla!
Sea, pero quizá no saldrá ya más en todo el día.
¡No importa! Quien teme al lobo no va al bosque. Bien, ¿hemos pedido? ¡Pues vuelve a jugar!
Perdimos el segundo federico. Siguió un tercero. La abuela apenas si podía estarse quieta. Clavaba los ojos ardientes en la bola que zigzagueaba a través de las casillas del platillo móvil. Perdimos el tercer federico. La abuela estaba fuera de sí, se estremecía. Dio un golpe con el puño sobre la mesa cuando el croupier anunció el 36, en lugar del esperado “cero”.
¡Ah! ¡El maldito! ¿Saldrá pronto? decía irritada la abuela.¡Dejaré mi piel, pero permaneceré aquí hasta que salga! ¡Tiene la culpa ese maldito croupier de pelo ondulado! Alexei Ivanovitch, pon dos federicos a la vez. Pones tan poco que no valdrá la pena cuando el “cero” salga.
– ¡Abuela!
– ¡Ponlos! ¡Ponlos! ¡El dinero es mío!
Puse los dos federicos. La bolita rodó largo tiempo sobre el platillo y comenzó a zigzaguearse a través de las casillas. La abuela, conteniendo la respiración, me agarró por el brazo. Y, de pronto, ¡crac!
¡Cero! gritó el croupier.
 ¿Lo ves? ¿Lo ves? exclamó la abuela, volviéndose hacia mí con aire de triunfo-. ¡Ya te lo decía yo! ¡Es el mismo Dios que me ha sugerido que pusiese dos monedas de oro! ¿Cuánto voy a cobrar? ¿Por qué no pagan? Potapytch, Marta, ¿dónde están? ¿Dónde se han ido los nuestros? ¡Potapytch, Potapytch!…
 En seguida, abuela murmuré. Potapytch se ha quedado a la puerta, no le dejarán entrar aquí. ¡Mire, a hora pagan!
Entregaron a la abuela un pesado cartucho de papel blanco que contenía cincuenta federicos. Le contaron además otros veinticinco federicos. Recogí todo aquello con la raqueta. ¡Hagan juego, señores! ¡Hagan juego! ¡No va más! decía el croupier, dispuesto a hacer girar la ruleta.
 ¡Dios mío! ¡Es demasiado tarde! ¡Ya van a tirar!… ¡Juega, juega, pues! decía, inquieta, la abuela. ¡No te entretengas, atolondrado! Estaba nerviosa y me daba con el codo con todas sus fuerzas.
¿A qué número juego, abuelita?
 Al cero. ¡Otra vez al cero! ¡Pon lo más posible! ¿Cuántos tenemos? ¿Setecientos federicos? Pon veinte de una sola vez.
 ¡Reflexione, abuela! A veces está doscientas veces sin salir. Corre usted el riesgo de perder todo su dinero.
 No digas tonterías. ¡Juega! Oye cómo golpean con la raqueta. Sé lo que hago dijo, presa de una agitación febril.
El reglamento no permite poner en el cero más de doce federicos a la vez, abuela, y ya os he puesto.
 ¿Cómo no se permite? ¿Es esto cierto…? ¡ Moussieé, moussieé!
Tiró de la manga al croupier sentado a su lado, que se disponía a hacer girar la ruleta.
 Combien zéro? Douze? Douze?
Me apresuré a explicar al croupier la pregunta en francés.
 Oui, madame confirmó, cortésmente, el croupier; tampoco ninguna postura individual puede pasar de cuatro mil florines. Es el reglamento.
 Entonces, tanto peor. Pon doce.
 Hecho el juego anunció el croupier.
El disco giró y salió el 30. ¡Habíamos perdido!
 ¡Sigue poniendo! dijo la abuela.
Me encogí de hombros y sin replicar puse doce federicos. El platillo giró largo tiempo. La abuela observaba temblando. ¿Se imagina que va a salir el cero y va a ganar de nuevo?, pensé, contemplándola con sorpresa. La certeza absoluta de ganar se reflejaba en su rostro, la espera infatigable de que se iba a gritar: ¡Cero! La bola paró dentro de una casilla.
 ¡Cero! cantó el croupier.
 ¡Lo ves! gritó triunfalmente la abuela.
Comprendí en aquel momento que yo también era un jugador. Mis manos y mis piernas temblaban. Era realmente extraordinario que en un intervalo de diez jugadas el cero hubiese salido tres veces, pero sin embargo había sucedido así. Yo mismo había visto, la víspera, que el cero había salido tres veces seguidas y un jugador, que anotaba cuidadosamente en un cuadernito todas las jugadas, me hizo notar que la víspera, el mismo cero no se había dado más que una vez en veinticuatro horas. Después de aquella jugada afortunada la abuela fue objeto de general admiración. Cobró exactamente unos cuatrocientos veinte federicos, o sea, cuatro mil florines y veinte federicos, que le fueron pagados parte en oro y parte en billetes debanco. Pero aquella vez la abuela no llamó a Potapytch. Tenía otra idea en la cabeza. No manifestó siquiera emoción. Pensativa, me interpeló:
 ¡Alexei Ivanovitch! ¿Has dicho que se podían poner solamente cuatro florines a la vez?… ¡Toma, pon esos cuatro billetes al rojo!
¿Para qué intentar disuadirla? El platillo comenzó a girar.
 ¡Rojo! cantó el croupier.
Nueva ganancia de cuatro mil florines, o sea, ocho mil en total.
 Dame la mitad y pon la otra, de nuevo, al rojo ordenó la abuela.
Puse los cuatro mil florines.
 ¡Rojo! anunció el croupier.
 ¡Total, doce mil! Dámelo todo. Pon el oro en el bolso y guarda los billetes. ¡Ya hasta! ¡Vámonos a casa! ¡Empujad mi sillón!

Notas: En la ruleta se puede apostar a los números del 0 al 36:

  1. La probabilidad de que el 0 esté 200 veces sin salir es de (36/37)200.
  2. La probabilidad de que el 0 salga veces en 10 tiradas es de (1/37)n(36/37)10-n. C(10,n)(1/37)n(36/37)10-n, donde C(10,n) denota las combinaciones de 10 elementos tomados de n en n. Gracias al comentario de Javier (ver debajo).
  3. La probabilidad de que el 0 salga 3 veces seguidas es de (1/37)3.

Esta entrada participa en la IX Edición del Carnaval de Humanidades, cuyo blog anfitrión es Ciencia y alguna otra cosa.

3 Responses to “¡Cero! –cantó el croupier”


  1. 1 Javier 09/02/2015 en 10:21

    El apartado 2, la probabilidad de que salga n veces en 10 tiradas no sería:
    (10Cn)(1/37)^n(36/37)^(10-n) ?

    Le gusta a 1 persona

  2. 2 Marta MS 09/02/2015 en 18:17

    Razón llevas… Gracias por la corrección.

    Me gusta

  3. 3 Marta MS 09/02/2016 en 16:47

    Reblogueó esto en Martams's Blogy comentado:

    El escritor Fiódor Dostoyevski (1821-1881) falleció un 9 de febrero

    Me gusta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




UPV/EHU
ZTF-FCT

Q2006 A2016

facebook facebook

Premio a la Mejor Entrada de marzo del Carnaval de Física 2014: El lago elgygytgyn (por Marta Macho)
Premio Mejor Post en la VII Edición del Carnaval de Humanidades..Gracias a Marta Macho
Premio a la Mejor Entrada de la Edición 4.1231 del Carnaval de Matemáticas.

Egutegia | Calendario

febrero 2014
L M X J V S D
« Ene   Mar »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
2425262728  

Artxiboak | Archivo

Estatistika | Estadística

  • 2,769,325 sarrerak | visitas

RSS Noticias UPV/EHU

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.

RSS Eventos UPV/EHU

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.

RSS UPV/EHU Ekitaldiak

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.

A %d blogueros les gusta esto: